
discazo como éste, titulado -en un acceso doble de megalomanía- como el grupo y como el mismo.
discazo como éste, titulado -en un acceso doble de megalomanía- como el grupo y como el mismo.
Citemos -una vez más- los tres puntos sobre los que se apoya el sonido de la banda de Ginger: Cristalino Pop, Punk Rock y Metal. Esos tres ingredientes debidamente aliñados habían dado lugar -desde aquel lejano y alabado por unos pocos "Earth Vs. The Wildhearts"- a una discografía, que, si bien para el que firma estas líneas peca de irregular, si que estaba salpicada de grandes canciones e himnos a la altura de muy pocos, con especial mención a "P.H.U.Q", su cumbre.
¿A qué viene todo este rollo? Pues que en este su último disco parece que se les ha ido la mano con el ingrediente "Metal", y si no me creeís probar a pinchar los dos temas que abren el redondo, raro será que no penseís que se trata de un error, que eso no deben ser los corazones salvajes sino una de esas tropecientas bandas metaleras que saturan el mercado. Por suerte la cosa mejora, y, como siempre pasa con estos tipos hay un puñado de temas a salvar, y no por piedad o por comparación, sino por calidad pura y dura. "Revolution Will be Televised", con ese "falso" comienzo a todo trapo, "The New Flesh", "Slaughtered Authors" -A pesar de que con unos minutos de menos hubiese estado mejor-, "The Hard Way" o "Bi-polar Baby" buenas muestras serían de lo que digo, aunque con eso y con todo sigo creyendo que algunas de ellas hubiesen estado mejor si les hubiesen suprimido los riffs machacones, o las intros infinitas.
Tras tanta palabrería desplegada al respecto la sensación que me queda es agridulce: Por un lado es de celebrar -y celebro- la aparición de algunas de las canciones que componen el disco, más por otro veo que la línea de los Wildhearts muestra una trayectoria claramente descendente que Dios -o Ginger en este caso- sabe en que acabará.
Desde su cómodo asentamiento en las fauces del underground,The Last Vegas nos obsequian con un Ep de cinco canciones, en el que vienen a confirmar su fórmula de Punk Rock con energía Hard o de Hard Rock punkarrerizado, llámalo como quieras.Aún manteniendo su sello pueden llegar a sonar como una versión Sleazy de AC/DC en "Hot Leather", facturar cortes tan sucios como glamíticos (la inicial "Do or Die"), hacer que nos vengan a la memoria los Dead Boys -pasados por el filtro de unos Guns n' Roses- en "Don't Waste Your Time" o mostrarse como una desquiciada maquinaria de High Energy salido de madre en las restantes "To The Bone" y "Raw Dog Master".
Voces chirriantes y al límite, riffs de alto voltaje y poderosos solos, todo ello confluye en esta media decena de cortes, donde los cinco de Chicago se revelan como todo un baluarte del Punk n' Roll actual, que quienes pilleís cerca en su inminente gira por estos lares no deberiaís perderos.
