miércoles, 19 de marzo de 2008

Serie B. The Kissfits, nacidos para la gloria.



Efectivamente amigos, cuando te metes a fondo en esto del Rock n' Roll no sabes con lo que puedes acabar encontrándote. Ayer mismo, sin ir más lejos, tuve la dicha de toparme con estos freaks que se dedican a tributar a las dos bandas de su vida: Misfits y los Kiss.


Si atendemos a su biografía sabremos que estos cuatro tipos (que han adoptado sus nombres de guerra a partir de la fusión del nombre y el apellido de sus ídolos resultando inolvidables alias como Paul Stanzig, Ace Von Frehleystien, Chuck Crisscuits o Gene Manashevitz) provienen del planeta Matmok, donde al parecer también residen gentes como Ziggy Stardust, Alice Cooper o Turbonegro, vamos, que tal y como está la cosa habría que irse a Matmok sin mirar para atrás.

Desgraciadamente, lamento deciros, que, hoy por hoy, la producción musical de estos monstruos se limita a un guarrísimo "bootleg" que recoge cuatro tomas de uno de sus directos (combinarán la parafernalia escénica de ambas formaciones???) En el que nuestros chicos empiezan con algo de los maestros del Horrorpunk; unos "20 Eyes" y "I Turned Into A Martian" tocados como deben de tocarse: de manera guarra, atropellada y sin concesiones. Para la otra mitad del EP, en la que nuestros chicos desgranan su lado KISS con las efectivas "Love Gun" y "Shout It Out Loud" podemos comprobar (y sin gran sorpresa, la verdad) que mantienen la tónica del principio, despachándose con unos imposibles juegos vocales y guitarrazos de dos acordes, a estos tíos les da igual que estén "tributando" a una banda de Hard Rock 70's, son demasiado grandes para perder el tiempo en minucias así.
Seamos sinceros, estamos ante una banda de tipos que están jodidos, quizás sean las ovejas negras entre los distinguidos habitantes de Matmok (pese a tener un logo que rockea MIL) Pero sigamos con la sinceridad... ¿Le dirías que "no" a una visita de estos tíos a tu ciudad? Yo estoy lo suficientemente jodido para decir SI.

Old Good Times.The Sonics -Here are The Sonics!- (1965)

1965. Mientras los Beatles se cubrían de gloria, unos chicos de Tacoma (Washington) rompían tímpanos a todo aquel que quisiera escucharles...y les dejara terminar. No, no os fiéis de su aspecto de chicos buenos de campus universitario, porque a los Sonics no les interesa lo más mínimo, la paz en el mundo o un submarino amarillo. A estos adoradores de Little Richard y Chuck Berry les hace la vida imposible la estricnina y féminas de largo pelo negro y algo brujas. Es por ello que su música va a ser resultado de la velocidad de sus neumáticos y de la psicosis de sus mentes. Quien diga q en los 60 no existía aún el salvajismo en el r’n’roll es que todavía no ha escuchado a The Sonics.

Grabado en dos pistas y en unas cuantas de horas (se necesitan más?!) “Here are the Sonics!” es su álbum de presentación y el único objetivo que deseaban cumplir, es sonar lo mas desgarrado y sucio posible (el agujerear con un picahielo los altavoces, fue un medio efectivo, si) La banda adopta la voz, y los alaridos, por qué no decirlo, de un Gerry Roslie al teclado totalmente desquiciado y desquiciantes serán las letras que éste realizará para el grupo.Los hermanos Laripa al bajo y a la guitarra asumirán el papel de líderes, que su sonido resulte lo más atronador posible será su única obsesión. Pronto se ven eclipsados por la figura de Roslie,que comparado con un nuevo Little Richard acaparará toda la atención de sus fans. Las baquetas de Bob Bennet,famosas por volver locos hasta a sus propios compañeros, el saxo de Rob Lind…el frenesí se apoderará de una forma casi diabólica de la banda, y hasta tal punto es cierto, que este frenesí les llevará a adelantarse al garage y al punk-rock, y todo eso en unos todavía edulcorados años 60. Tenían mucha prisa estos chicos,si.
Solo hay que pensar que si en el 2008, the Sonics llega a escandalizar oídos, imaginad la que se pudo liar en el noroeste de la conservadora Norteamérica con este disco de 12 temas, de los cuales 8 son versiones. Abre el redondo uno de sus mayores éxitos “The Witch”, Roslie nos berrea desesperado las consecuencias de enamorarse de una chica que no tiene compasión, le sigue “Do you love me?” la versión de Berry Gordy, “Roll over Beethoven” el gran tema de Chuck Berry, o “Good Golly Miss Molly” de Little Richard, dejan claro sus influencias y preferencias, otorgando a su vez su particularismo toque pasado de vueltas sucio y primitivo. “Have love will travel”escrita por Richard Berry es una de mis preferidas y “Psycho” que con el tiempo se ha convertido en el himno de la banda, es donde mejor apreciamos hasta que punto llega la demencia que emana de la voz y de los instrumentos a destiempo de estos sónicos.
“Here are the Sonics!” es la gran broma pesada del año 1965. Después vendrían otros discos de estudio más “serios” y la fórmula que les llevo a esa revolución sónica parece que se desinfla, pero no cae en el olvido para bandas que vendrían después.
Es por ello que particularmente, me quedo con este disco el cual todo hay que decirlo, para que surta el efecto deseado es mejor escucharlo del tirón y sin treguas:
el resultado es idéntico al que sentimos cuando despertamos de un mal sueño.
Dentro de dos días comenzará en Londres su gira de reunión. Cuarenta años después la música de esta banda de culto no ha sufrido el paso del tiempo porque conserva lo primordial, el seguir sonando primitivo, desenfadado y enloquecedoramente discordante.
Quién lo diría, The Sonics con la apariencia de hijo que toda madre desearía tener, habitaban ya a mediados de los 60 en las cavernas del más fiero y salvaje rock’n’roooll!!

lunes, 17 de marzo de 2008

Old Good Times. The Yo Yo's - Uppers And Downers (2000)

Entre las catacumbas de mi colección me he topado con este "Uppers And Downers" y, tras las escuchas fruto del reencuentro y pensármelo un poco he concluido en que esta es la clase de disco que es posible reivindicar a través de estas páginas, y más concretamente de esta sección, porque de acuerdo, esto no es otra cosa que un proyecto perdido en el tiempo de Danny McCormack, el que fuera bajista de los no menos olvidados (al menos entre nuestras fronteras) The Wildhearts, un proyecto que, dicho sea de paso, es muy posible que no pretendiese cambiar nada, sólo cuatro tios más probando suerte en esto del R'n'R en los albores del siglo XXI... Así las cosas, por qué gastar mi tiempo intentando recordar al mundo que es lo que podemos encontrar en este redondo??? Bueno, quitando que ahora mismo estimo en bastante poco mi tiempo, la razón es doble: Es de música de lo que se está hablando, y la que podemos encontrar en este disco es de alto octanaje y bueno, si alguien esperaba que cantara y contara las excelencias de bandas como AC/DC, Aerosmith o los Stones es que directamente se ha equivocado de lugar (Hey, adoro a esas bandas, pero ya hay miles de websites que se encargan de recordarnos lo grandes que son).

Pertenecen The Yo Yo's a esa quinta de bandas que, hará cosa de una década y a duras penas llevaron como buenamente pudieron la bandera del Rock n' Roll, bandas como ellos, Backyard Babies o los mismos The Wildhearts, que, si bien en su día parecía que no inventaban nada (ni falta que hacía!) y que rockeaban a la usanza de sus predecesores, escasean a día de hoy, porque, no es por ponerme viejuno o revisionista, pero que quereís que os diga, hoy por hoy no abundan discos de Punk Rock como el que nos ocupa, o al menos no con un poder de atracción como éste.

Como digno miembro de la banda de Ginger el bueno de McCormack dotó a su banda de un alto componente melódico, con estribillos de esos que se te aferran a tu cerebro y abundantes coros, sin olvidarse del espíritu "Riff After Riff" que pulula por todo el compacto, el resultado podría ser comparable a la faceta más Punk Pop de los corazones salvajes aunque bien salpicado de guitarrazos macarras dignos de Social Distortion.

Y es que esa panda de chulapos de pose 50's de la portada se sacaron de la manga uno de esos discos de HIMNOS que tanto y tan tristemente escasean en los últimos años. Ya desde el primer disparo con "1000 Miles From Me" dan en el blanco: La voz de Tom Spencer, a ratos susurrante a ratos chulesca desgrana los textos de unas canciones rebosantes de buenas vibraciones, secundado por una banda que es poco menos que una maquinaria perfectamente engrasada. Joder, por momentos no sabes si le estás dando una escucha al debut de la banda o a un "greatest hits" de ésta... "Home From Home", "Time Of Your Life", "Champagne And Nakedness", "Sunshine Girl", "Hanging Up", "Keepin' On Keepin' On"... Verdaderas píldoras de Punk-Pop con un par de pelotas (aunque a tenor de lo visto en los últimos tiempos parezcan conceptos contrapuestos) y que merecían mayor suerte en el grisáceo panorama del nuevo milenio. En definitiva, uno de esos discos ideales para toda una "Hard Rockin' Party" pero de los que también te acompañan en el siempre -y afortunadamente- largo camino del RockandRoll.

domingo, 16 de marzo de 2008

Conciertos. Sex Museum - Sala Malandar. Sevilla


Los tótems del R'n'R nacional volvían a recalar en nuestra ciudad, ¿La excusa? La edición del flamante "Fifteen Hits That Never Were", un redondo en el que la banda hace -un más que necesario- repaso a su ya dilatada trayectoria regrabando un puñado de temazos de los que abundan en su discografía.

Siempre es una buena ocasión para reencontrarse con estos tipos sobre un escenario, les avala un repertorio de oro, una actitud a prueba de balas y un saber estar sobre las tablas difícilmente igualable en el panorama actual, llámalo nacional o internacional (No, no estoy exagerando)

Y ahí estábamos los de siempre (y alguno más) esperando, por un lado y como siempre, un show matador de R'n'R sudoroso y pasado de revoluciones y por otro, que en esta ocasión la banda pudiera terminar la faena sin interrupciones, como sucedira el año pasado. Nuestro primer deseo quedó mas que confirmado al ver a la banda abrir con un poderoso "Ghost Without A Will" seguido de uno de sus himnos de siempre: "Two Sisters", abrir un concierto con dos andanadas de este calibre son ganas de hacer las cosas bien, joder! Ni que decir tiene que la diversión no había hecho más que comenzar y lo que aconteció fue un no parar de clásicos: "I've Lost My Faith", "Black Mummy", cuya temática Serie B enloqueció al respetable, "Let's Go Out" (de lo mejor de la noche), el desenfreno sexual de "Red Ones","Flyin' High", "I Won't Go Back", la polémica "I Enjoy The Forbidden"... y digo lo de polémica porque, a excepción de un servidor y de los que éste se acompañaba hubo una acogida bastante fría por parte del público (la "autenticidad" y sus bochornosas consecuencias) Pero a la banda pareció darle lo mismo, ya que no sólo la hicieron... Sino que encima la alargaron para deleite de los allí presentes!!! Ya desde los primeros compases del show los roles quedaron perfectamente definidos; todas las miradas estaban puestas en Miguel Pardo, enfundado en su esperpéntico atuendo "sixties" y en su papel de frontman físico y chulesco y en su hermano Fernando, que parecía poseído por el desenfreno eléctrico que manaba de su Flyin' V. Marta permanecía marcando el ritmo con su Hammond y totalmente en su mundo y la base rítmica cumplía con solvencia (el nuevo batera, dicho sea de paso, gana por goleada en carisma al fugado Loza y no le anda muy a la zaga en pegada). Sí, debe ser grande contar con una historia a tus espaldas que te permita sacar adelante shows así.

También hubo, como ya viene siendo habitual en la banda, un puñado de versiones a lo largo del show y a las ya consabidas "Minnesota Strip" (The Dictators) y "Whole Lotta Rosie" (AC/DC) Que a día de hoy podrían considerarse como parte indivisible del legado de la banda, hay que añadir su cover del "Unidos" (Parálisis Permanente) que se marcaron a modo de comunión con su público y si resulta extraño oír a Pardo cantando en castellano, más bizarra aún fue la "doble versión" que el y los suyos hicieron de Deep Purple y Beastie Boys (toma ya!) haciendo una fusión de la archiconocida "Smoke On The Water" con la fiestera "(You Gotta) Fight For Your Right (To Party)" Vivir para ver, sí señor. Aunque para versión con cojones (a la par que cierre de excepción) nuestros héroes tributaron (no sin antes vaciarse con un rocoso y enigmático "Something For Real") al bueno de Neil Young con un "Rockin' In The Free World" que fue un broche de lo más emocionante a la noche y en el que Fernando se reafirmó en su rol de Link Wray Hard Rockero (esos movimientos, esos guitarrazos:dinamita) y pusieron punto y final a un show en el que los Madrileños cumplieron nuestras expectativas, a saber: ofrecieron un concierto 10/10 (al alcance de MUY pocos) y no hubo que lamentar engorrosas interrupciones,que, si nunca son de recibo, en un show de estos tipos es delito.

Visto lo visto, sólo puedo reafirmarme en mi impresión de que estos tipos son uno de los secretos mejores guardados del R'n'R, resulta increíble que seamos sólo unos pocos (al menos en estas tierras) los que se rinden a los encantos de una banda con un frontman como el que nos ocupa, un Miguel Pardo, que es puro fuego sobre las tablas, descendiente por línea directa de la saga Iggy, respaldado por una banda que, a lo largo de dos décadas y desde sus inicios "teenagers mods" han coqueteado con el Garage, el Hard Rock, el Punk, la densidad Sabbathiana y hasta con el Pop, saliendo no sólo airosos , sino que añadiendo piedras angulares a su discografía. Pero bueno, siempre es un consuelo saber que yo y algunos de los míos somos partícipes de este pequeño (Gran!!!) secreto y que, de vez en cuando, año a año, seremos afortunados de presenciar shows de este calibre, de una banda que, hoy por hoy, ya son leyenda.
Y no quisiera terminar esta crónica sin darle las gracias a Natalia, que con sus fotos ha hecho que esto sea algo más que un montón de palabras.

domingo, 9 de marzo de 2008

Old Good Times.Johnny Cash -American Recordings-

Cuenta una leyenda que Verrochio, maestro de Leonardo Da Vinci en una de sus obras dejó a su joven aprendiz que pintara un ángel, este resultó ser tan bello que Verrochio decidió no pintar jamás. Algo parecido le debió ocurrir a Bono, Trent Reznor o Sting cuando escucharon las versiones que de sus temas hizo Cash y que incluyó en su obra cumbre. Sí, estoy hablando de esa magna colección que tiene por título American Recordings. Ok, ellos no han dejado cantar, (lástima!) pero mi comparación no es tan descabellada si nos remitimos a las palabras que el propio Reznor dijo al escuchar la versión de de su tema “Hurt”: "Esta canción ha dejado de ser mía". No es para menos, a la buena versión original, Johnny Cash le otorga grandeza y sentimiento…la pincelada maestra del genio. Ante la duda de elegir uno de los 5 volúmenes que componen este American Recordings (la indecisión es uno de mis peores defectos) he decidido elegirlos todos, porque como él dijo:"Todos estos discos tienen en común que he hecho esas canciones como algo mío. Esa es su unidad, son MIS canciones". Nunca he sabido hablar de Johnny Cash sin que palabras como genio u obra de arte afloraran en mis palabras.
Como artista que se precie, Cash contó con un mecenas de primera categoría: Rick Rubin, el productor musical que dejará de lado el hip-hop y el trash-metal para dedicarse por entero a él, un gran reto sin lugar a dudas. Cash por aquel entonces era considerado como toda una reliquia del country mas arraigado y carcelario, había sobrevivido nada menos que a los Beatles en las lista de ventas, pero la década de los 80 y los 90 digamos que no le habían tratado demasiado bien, musicalmente hablando. La simbiosis entre ambos es inmediata, Rubin habla poco y escucha mucho, Cash se olvida de su conservadurismo musical y se deja aconsejar, ambos están de acuerdo en algo esencial: no aceptan intromisiones . La fórmula que les llevaría al éxito, seria arriesgada a la vez que sencilla. El mecenas impone una filosofía espartana al hombre de negro, nada de efectos, mezclas o coros extravagantes y para qué temas mediocres, cuando la década de los 90 ha dado tanto! Versiones? Puede, pero es significativo algo que me ocurre a mi y me consta que a muchos, y es que, desde la primera vez que las escuchas, llegas a olvidarte de que han existido otras anteriores. Cash, en el crepúsculo de su vida y para deleite de todos, nos revela ese don que muy pocos artistas poseen.Grabarían más de cien canciones, no hablaré ni de la mitad, y ni siquiera os lo contaré yo. Los American Recordings entraña algo que se eleva por encima de lo técnicamente musical, están ligados a la sabia madurez y a la serenidad que sucede a los excesos de la juventud. Es el testamento de Cash y como tal está escrito a navaja en su voz y en su guitarra.

American Recordings I


Como un Robert Mitchum en “La noche del cazador”, Cash se nos aparece con la contundencia del predicador que quiere difundir su doctrina: el amor y el odio, la biblia y el revólver. “Ni siquiera utilizé una púa, cada nota del álbum la puso mi pulgar” La filosofía espartana de la que hablábamos antes, se pone de manifiesto más que en ningún otro volumen, su voz austera se eleva por encima de todo, sin que por ello resulte demasiado crudo. Es una belleza sencilla y sin alardes la que da el pistoletazo de salida al resurgir del fénix. Abre el redondo “Delia’s gone” o como deshacerse de dama molesta a base de balas, asimismo, destaca la versión del “Thirteen” de Danzing o la de Waits “Down there by the train”, el predicador además está inspirado y nos lo muestra en “Redemption” y “The man who couldn’t cry” Sí, se arrepiente de su pasado pecador pero no olvidemos que es quién mató a un hombre en Reno solo por el placer de verle morir…

American Recordings II: Unchained


El más optimista de todos. Unchained significa un giro con el anterior y ello es fruto de la intoducción de nuevos elementos. Se deja acompañar en la grabación de este nuevo volumen por una banda que no podía ser otra, Tom Petty y sus Heartbreakers infunden un soplo de vitalismo, un aire de modernidad. Las melodías perfectas y las versiones cada vez más acertadas lo consolidan y lo vuelven imparable. En “Sea a heartbreak”, Cash derrocha lo mejor de sí mismo, en la arenosa versión de “Rusty Cage”, lo imaginamos a lomos de un caballo por los desiertos de Arizona, rebelde en “I never picked cotton” , esperando su cita con la muerte en “We’ll meet again”…El cowboy de negro se siente cada vez más seguro en su nueva andadura, eso sí, siempre expectante, siempre profético

American Recordings III: Solitary man


El fantasma de la enfermedad empieza a deteriorar la salud de Cash, el dolor empieza a hacer mella en su cuerpo y su espíritu. Rubin tiene que trasladarse a la casa de Johnny para seguir grabando. Sus fuerzas para seguir se resienten pero no desfallece. Y que mejor respuesta podría dar que “I Wont back down”! La sublime versión del tema de Tom Petty inaugura esta entrega y a lo largo de él, Cash mucho más sombrío pone sobre el tapete los fantasmas que le persiguen, “Solitary man” la versión de Neil Diamond, “I see a darkness”,”I’m leaving now”… A partir de este disco deberemos leer entre líneas, su voz cada vez más desgarrada es la voz de una leyenda que empieza a forjarse. El hombre de negro lanza a un lago la silla de ruedas en la que está postrado, es su último gran duelo.

American Recordings IV : The man comes around


“Creo firmemente que es el mejor disco que hemos hecho, va más allá de los anteriores…” y no se equivocaba, el leit motiv de este American Recordings IV es su espíritu luchando por sobrevivir. La relación de Johnny y Rubin se estrecha, y la labor de este último toca en este disco el cielo de la perfección, una producción magistral que se pone de manifiesto en “Danny Boy” grabada en la catedral episcopal de los Ángeles. Rubin sincroniza con los demonios de Cash, por ello le propone una versión que al principio le desconcierta, pero que se convertirá en su favorita. Estamos hablando de la ya casi inmortal “Hurt”, el tema de Trent Reznor de la que dirá Cash“es la mejor canción sobre drogas que he escuchado nunca”. El resultado es tan grandioso que el intuitivo Rubin decide grabar además un video clip donde, éxitos y fracasos pasan por los ojos de Cash, mientras vierte vino enérgicamente sobre una mesa repleta de manjares y que simbolizan su ya inalcanzable juventud.“The man comes around” merece una atención especial, la letra hace referencia al Apocalipsis, en concreto al libro de las revelaciones y trata de un hombre que viene al mundo a pasar lista y a decidir a quién salvar y a quién echarle la culpa. La inspiración de la que se sirve es significativa, Cash, hombre religioso a la par que supersticioso da mucha importancia al significado de sus sueños.”Un día soñé con un árbol dentro de un huracán, me sonaba a algo bíblico, lo busqué y lo encontré en el libro de Job. Entonces decidí hacer lo que suele hacerse en estos casos me puse a escribir mi propia revelación”“Personal Jesús”la canción de U2 pone el toque gospel, "In my life" de los Beatles, "Satisfied mind" o “Bridge over trouble”… Ningún estilo, ninguna época puede con este árbol en el huracán…

American Recordings V: A Hundred Highways


Johnny Cash fallece el 12 de Septiembre del 2003. A Hundred Highways es ideado antes de su muerte y las partes vocales ya habían sido grabadas, las instrumentales se grabarían en el 2005 y en el 2006 es cuando vería la luz este hijo póstumo. En él se encuentran temas de Bruce Springsteen como"Further up on the road" o "If you could read my mind"de Gordon Lightfoot. Cortes como "Loves been good to me",“Legend in my own time”o la implacable “God gonna cut down” capaz de hacer sentir temor de dios al más agnóstico, hacen de este disco un regalo a todos los que sintieron su muerte . "Like the 309" fue la ultima canción que escribió en vida y describe el viaje de su ataud en un tren que se aleja...Este disco subió a lo más alto en las lista de ventas.

Durante un breve periodo de tiempo, hubo un museo llamado “House of Cash” la autopista 32E que pasa por la calle principal de Hedersonville es conocida como "Johnny Cash Parkway", anuncios de grandes firmas recurren a sus canciones, prestigiosos directores de cine hacen lo propio en sus películas. Pero ¿donde reside el auténtico testamento de Johnny Cash? Simple y llanamente en sus canciones, es ese centenar de canciones que grabó en sus últimos años de vida, y que todavía están esperando ser mostradas al mundo. Ningún artista muere mientras haya un legado que escriba las líneas de su vida...
Aqui finalizo mi particular homenaje que tanto me ha costado dar forma. A la espera del American Recordings VI, para mí el hombre de negro sigue cantando para presidiarios y sigue caminando por la cuerda floja, él no sabía ni quería caminar de otra manera.

domingo, 2 de marzo de 2008

Novedades. The Black Crowes - Warpaint


Y los cuervos retomaron el vuelo...así es: después de 7 largos años salpicados de Freak ´n´ Roll, trabajos ocultos en las entrañas de los 90 y acústicos fraternales, los de Atlanta cumplen lo prometido en la forma de este Warpaint, esperado trabajo compuesto por 11 nuevos temas en los que la banda toma las riendas de la producción y estrenan nueva formación ( os echaremos de menos chicos).

Los modernos jinetes del apocalipsis que cabalgan por la portada dejan paso a un disco donde los Robinson continúan de alguna forma, la senda iniciada en Lions, con sus guitarras pesadas, toques gospel y melodías saturadas; aunque para la ocasión, las 6 cuerdas no suenan tan poderosas, Chris canta algo más bajo y el espíritu del disco anda algo falto de punch.

Pero que no cunda el pánico! son los Black Crowes, y su música aún conserva el feeling y la magia que los caracteriza, y si no me crees ponte cortes como Movin on down the line o el pistoletazo de salida que supone Goodbye daugthers of the revolutions, y verás a lo que me refiero.

Como venía siendo previsible, también hay momentos para su vertiente más acústica en Oh Josephine (para un servidor, uno de los mejores momentos del redondo), Locust Street, o ya en el tramo final There's gold in them hills y la folk-hindú Whoa mule para cerrar el disco.


En algunos de estos temas, se puede apreciar un uso más destacado de la armónica, que cobra protagonismo en las manos de Chris Robinson, y que, por primera vez, no se ve tan enterrada por las guitarras.


Y por si fuera poco, se atreven con una versión del reverendo Charlie Jackson, en clave de Gospel Blues endurecido, y por que no decirlo, algo añejo.

Así pues, y en opinión del que escribe, estamos ante un disco que sin dejar de ser un buen trabajo, deja un cierto sabor agridulce, haciéndote sentir que quizás se ha perdido algo por el camino.

No es cuestión de entrar en improcedentes comparaciones, pero es innegable que cada cual cuenta con sus referentes en lo que a una banda de larga trayectoria se refiere; así, yo soy de los que quedaron hipnotizados por la fuerza y las pelotas del By Your Side, con todo ese glamour pasado de vueltas y la actitud suficiente para derrumbar un jodido muro de contención.

Y eso es, precisamente, de lo que este último trabajo adolece:de acuerdo, Chris sigue desgarrándose; pero falta algo.

Es propable que de no haber esperado 7 años para sacar algo nuevo, este artículo tendría otra perspectiva, pero lo cierto, es que el tiempo y la distancia, han robado algo a estos cuervos.