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sábado, 10 de abril de 2010

Steve Jones - "Fire And Gasoline" (1989)

A César Martín, The Man, no le agradan Radio Birdman, Kike Turmix se mofaba abiertamente de Led Zeppelin e incluso se dice que todo un sureño como Cacheda no es lo que se dice un gran fan de The Black Crowes. Yo, para no ser menos, añadiré que pese al importante peso que tiene el Punk Rock en mi background, nunca aprecié en demasía a los Pistols. Hey, que nadie se equivoque, me doy perfecta cuenta de su importancia en esta historia y todo eso... Pero que queréis que os diga, en materia de Punk adolezco de un servilismo al yankee de la peor calaña, y en mi cabecita no entra que el "Never Mind The Bollocks" pueda ser más apreciado que el debut de los New York Dolls o el "Bloodbrothers" de The Dictators. Cuestión de gustos, supongo.

Así que en estos días de luto en el universo Pistol (Malcom McLaren RIP) en lugar de dedicarle unas líneas a su discografía (esto es, un sólo disco propiamente dicho y toneladas de sacacuartos) voy a hacerlo con una pieza en solitario del siempre fiable Steve Jones.

La década de los 80's daba sus últimos estertores cuando el bueno de Jones se puso manos a la obra con el disco que nos ocupa, una andanada de Hard Rock macarruzo tan incendiario como indica su título. Donde riffs memorables campan a sus anchas entre himnos de temática biker y odas al wild side. Definitivamente, el Steve Jones pelanas de 1989 parece tener muy poco que ver con el de su periplo junto a Vicious, Rotten & Co.

Además, aprovechándo la coyuntura musical del momento (esto es, el reinado del Hard Rock vía L.A) el tipo se rodeó de un elenco de invitados de altura, como Nikki Sixx, Ian Astbury y hasta el mismísimo Axl Rose (Con el que se marca una potente relectura de "I Did U No Wrong"). Bien pensado la cosa tiene su lógica, ya que el Rock n' Roll que se facturaba en Los Angeles era, aunque sólo fuese en actitud, más deudor de los Pistols que de los Ramones o Iggy & The Stooges. Vamos, que el viejo Steve cerró el círculo.

Una vez entramos en materia nos encontramos con un disco de Hard Rock macarra, peleón y bastante efectivo, que bien podría situarse entre los The Cult era "Electric" y el debut de los siempre infravalorados Zodiac Mindwarp, con esos riffs vagamente acedecianos y la actitud grasienta y rematadamente eléctrica que hermana a las tres piezas.

Como ya digo, es un disco bastante disfrutable, pero puestos a destacar yo me quedaría con "Get Ready", el ya mencionado dúo con W.A.R, la versión que se marca de Bowie ("Suffragette City"), la cañera "Leave Your Shoes On" y, por encima de todas, "Hold On", mi favorita del redondo, donde Jones lo da todo con su rasposa voz.
En resumidas cuentas, éste fue el disco con el que Steve Jones sellaría su pacto con el Hard Rock más jodidamente macarra. Una alianza que fructificaría más adelante en proyectos como los siempre reivindicables Neurotic Outsiders o en sus labores de productor al servicio de la segunda venida del Hard Rock L.A, caso de Buckcherry, American Pearl o Betty Blowtorch. God Save The King!


miércoles, 24 de marzo de 2010

Ronnie Spector (/w Joey Ramone) - "She Talks To Rainbows" (1999) [Ramonesmania Vol.2]


Hoy Joey Ramone vuelve a ser el protagonista de esta particular selección de "obras adyacentes" al legado de la banda, a modo de homenaje a los cuatro de Queens y sus, en ocasiones no muy cacareadas, andanzas en solitario.
Aunque, en honor a la verdad, conviene aclarar que no es la suya la presencia principal en esta ocasión. Como figura bien claro en la (por otra parte cutrísima) portada, nos encontramos ante una obra en solitario de la Ronette Ronnie Spector, en la que la diva se permitió algunos guiños al Punk Rock Neoyorquino.
¿Disparatado? No, para nada. Más bien era una cuestión de trasvase de influencias: En los 70's girl groups como The Ronettes o las Shangri-Las habían sido claves en el sonido de (respectivamente) los Ramones y New York Dolls; dato que no nos debería extrañar ya que esas chicas tenían el componente callejero que tanto se le ha achacado siempre al Punk, mientras que esos melenudos poseían, a su manera, el culto a la búsqueda del hit single perfecto que los emparentaba con la factoría Spector (Phil, se entiende). Resultado de esa inclinación, digamos, pop, serían discos como "Leave Home" (Que de haberse editado hoy sería considerado como una pieza de Power Pop) y, sobre todo, "End Of The Century", que contó con un Phil Spector en horas bajas a las labores de producción, generando de paso un sinfín de delirantes anécdotas durante la grabación. Los allegados de la banda coinciden en afirmar que ese fue el disco de Joey; esto es, el primero en el que dio rienda suelta a todas sus influencias pop de adolescencia, para regocijo de Spector y desquicie de Johnny (Que añoró hasta los restos el sonido del debut de su banda). Con semejantes antecedentes no sería nada descabellado afirmar que en "She Talks To Rainbows", además de realizar una colaboración de altura, Joey cerró el círculo a nivel de referentes: Ahora era su ídolo la que lo tributaba a él.
El tributo es notorio desde la inicial "She Talks To Rainbows", pieza perteneciente a "Adios Amigos", que la Spector lleva a ese terreno de "melancolía callejera" tan de las Ronettes. Su voz ha madurado, pero consigue transmitir tanto o más que en tiempos pretéritos.Una buena revisión de "Don't Worry Baby", original de los Beach Boys (otra formación clave en el universo Ramones) seguida del himno por antonomasia del malogrado Johnny Thunders, "You Can't Put Your Arms Around A Memory" van anticipando la indiscutible cumbre del redondo, que no es otra que una MAGISTRAL relectura a dúo de "Bye, Bye Baby" (The Ronettes) en la que Joey canta como nunca un tema que quizás siempre quiso interpretar, y además compartiendo micro con la que fuera su intérprete original. Forzosamente el resultado tenía que ser mágico. El EP se cierra con la correcta "I Wish Never Saw The Sunshine" que pasa por ser lo más flojo del redondo, aunque, seamos justos, tras la exhibición de poderío previo, es muy díficil, por no decir imposible, mantener el listón.
En definitiva, si adoras a los Ramones de "Leave Home" y/o te gusta "Don't Worry About Me" tanto o más que cualquiera de sus grandes obras, híncale el diente a este disco. Si por contra eres de la opinión de Johnny y crees que no volvieron a registrar nada como "Rocket To Russia", yo lo dejaría correr...

martes, 23 de marzo de 2010

Sibling Rivalry - "In A Family Way" (1994) [Ramonesmania Vol.1]


Antes de comenzar, situémonos un poco. ¿En qué situación se encontraban los de Queens en 1994? Yo diría que en un momento agridulce: Tras ajustar cuentas con su background 60's en "Acid Eaters" y con el broche (de oro) de "Adios Amigos" a la vuelta de la esquina, la banda tenía el nubarrón de la separación y las disensiones internas acechando sobre sus cabezas. Ok, esto que digo no es nada nuevo, el grupo llevaba desintegrándose desde la primera mitad de los 80's, y su situación era más ambivalente que nunca: Mientras que en Sudamérica y Europa eran verdaderas estrellas, en casa seguían manteniendo su sempiterno status de banda de club (Prueba más que evidente de que la "Leyenda Ramones" comenzó a forjarse tras su disolución, y más todavía a partir de las muertes de sus miembros. Sad But True).

En ese estado de cosas el bueno de Joey decidió darse un respiro de la (por momentos asfixiante) banda madre, alejarse una temporadita del cada vez más marcial Johnny,y ya de paso, dar rienda suelta a una serie de influencias de díficil aplicación en el seno de Ramones. Para tal divertimento contó con la colaboración del hermanísimo, Mickey Leigh (Sí, sí, el tío con pinta de skineto de porro y litrona es su hermano).

Una vez dicho esto la verdad es que no hay mucho que glosar, ya que el proyecto se limitó a un 7" de tres canciones que no llegaba a los 10 minutos de duración. Los hermanos abren fuego con "See My Way", un tema que en cierto modo sigue la estela sixties abierta por Joey & Co. un año antes, de manera muy sui generis, eso sí. A la postre, puede que sea el tema más guitarrero en el que haya colaborado la voz de los Ramones, ya que gran parte de sus 4 minutos y pico (!) son de desarrollo instrumental. "On The Beach" si que está -algo- más cerca de los postulados Ramonianos, aunque su intro "playera" y la languidez cuasi New Wave de las guitarras me trae a la memoria a The Barracudas. "Don' Be So Strange" es, sin duda, la más chocante de la tríada, sobre todo para aquellos punkis cerriles de cresta y tachuelas, que a buen seguro torcerían el gesto al escuchar el riff 100% Raunch n' Rollero con que abre la canción, definitivamente más cercana a ZZ Top que al CBGB (Como lo lees). Para los que sabemos de la admiración de Joey por bandas como Circus Of Power o de sus conexiones con (las más Heavys que el viento) Cycle Sluts From Hell, es un curioso guiño a una parte no muy conocida de su background.

No, no es una pieza indispensable, ni tan siquiera en la trayectoria en solitario de Joey (Ahí esta el soberbio "Don't Worry About Me" para corroborarlo) Pero es un curioso,entrañable fetiche, que, para los que adoramos a esta banda, siempre son de recibo.

viernes, 19 de febrero de 2010

Old Good Times. Diamond Dogs - "Honked!" (1994)


Si esta es una de mis secciones favoritas es por una sencilla razón: El hecho de rescatar buenos discos de un tiempo pretérito (Da igual que sean de hace cuatro años o de cuarenta) proporciona una libertad total en cuanto a la elección y, esto es lo mejor, engloba bajo una misma entidad a grupos de culto de los 70's, olvidadísimas piezas de Hard Rock, sobresalientes esfuerzos de la escena de aquí y hasta discos, que si bien no son sobresalientes, son entrañables y efectivos como los que más. Por decirlo de algún modo, aquí conviven formaciones tan dispares como Pretty Boy Floyd, Flamin' Groovies o Southern Culture on the Skids -entre otros- sin mayores sobresaltos.
Hoy le toca el turno a "Honked!" uno de esos discos perdídisimos en el tiempo, repudiado hasta por sus propios creadores y, pese a que pueda parecer una mera anécdota en la trayectoria de los perros de Sulo, atesora, bajo mi modesta opinión, algunos de los mejores momentos de la formación.
No deja de resultar curioso que una banda que la gente suele ubicar en los primeros compases de esta década que despedimos hace poco (fecha en la que comenzaron a hacer sus primeros movimientos "oficiales") hubiese funcionado y hasta editado un disco en la primera mitad de los 90's. Es más, los Diamond Dogs que nos deleitaron con piezas del calibre de "As Your Green Turns Brown" o "Too Much It's Always Better Than Not Enough" son, por llamarlo de algún modo, el Mark II de la banda, ya que tras la edición de este disco, la formación original decidió separarse. Efectivamente, no hay banda que surja de la nada, y cuando se tira del hilo siempre podemos dar con sus comienzos, por subterráneos que estos fuesen. No nos encontramos ante una pieza de coleccionista ni nada de eso, al contrario, es bien conocida entre los seguidores de la banda (pese a las nulas facilidades que esta otorga para su obtención).
Suecia, año 1994. Aún quedan unos añitos para que la escena escandinava eclosione,en aquel momento Seattle sigue siendo la capital del mundo y las bandas de rock alternativo mantienen su hegemonía. No, no es el mejor momento para ponerse a reivindicar a The Faces o los Stones sobre todo si tenemos en cuenta el hecho de que en aquella época ni aquellos suenan a sí mismos: Rod the Mod ya estaba totalmente perdido para la causa y Jagger/Richards acababan de darle un lavado de cara total a su sonido (en el soberbio "Voodoo Lounge") Pero eso no fue un problema para estos tipos, que pusieron sus miras en los dorados 70's y añadieron a la ecuación la influencia de nombres como Frankie Miller o Steve Marriott. Diamond Dogs estaban en marcha.

Para el que conozca a la banda por sus trabajos oficiales sorprende el sonido que despliegan en esta ocasión, más hard rockero que el que podríamos escuchar en el futuro, sobre todo en la labor guitarrera del redondo: Que nadie se equivoque, ya encontramos los riffs vacilones, el aura etílica empapándolo todo y la voz de Sulo aportando su particular feeling, pero también es cierto que piezas como el baladón "Blue Eyes Shouldn't Be Crying" son impensables en posteriores entregas, con esas guitarras cuasi gunners al comienzo. Precisamente fue ese aura Hard Rocker, que le acercaba a bandas como The Quireboys lo que más le desagradó a la banda, llegando a afirmar que no soportaban esos "teclados a lo Quireboys". Si, querido lector, a mi también me parece alucinante que a alguien le parezca malo que su banda tenga algo que ver con los creadores de un clásico como "A Little Bit You What You Fancy", por lo que a este redondo, además de la buena música que contiene, le debemos la enseñanza extra de que nuestros músicos favoritos pueden ser tan gilipollas como cualquier hijo de vecino.

Hablemos claro, aquí hay momentazos que no encontraron justa continuación (y eso para mí es mucho decir, adoro esta banda): ¿Acaso volvieron a hacer un uso tan soberbio de las voces femeninas como en "Evil Inside" o "It's Gonna Be Alright"? ¿Hay temas más borrachuzos y fiesteros que "Lovestoned Again" y "Black As Sin" en su discografía? Mis respuestas están claras... Aquí los Diamond Dogs aunaban a su fórmula de Classic Rock la frescura y urgencia propias de los que prueban suerte por vez primera en el Rock and Roll, resultando un muy potente debut, desde el marchoso tema título hasta el guiño final a The Rolling Stones (Un muy conseguido "You Can't Always Get What You Want" totalmente llevado al terreno Faces de la banda) seguido,a modo de hidden track, de un "Honked" en su versión unplugged en vivo, transmitiendo toda la magia que estos tipos podían alcanzar en un estudio de grabación: Si cierras los ojos puedes transportarte allí.

Me hubiese parecido injusto que diesen de lado a cualquiera de sus entregas discográficas, ya que creo que ninguna baja del notable, pero joder, que la elegida sea la que contiene más temazos por metro cuadrado tiene delito, sobre todo si tomamos en consideración los motivos tan absurdos que les llevaron a hacerlo, llegando a proclamar en su antigua web que quién quisiera adquirirlo tendría que hacerlo por sus propios medios. Vamos, que si posees una copia del "Honked!" ni se te ocurra pedirle que te la firmen o te expones a ser depositario de las iras de Sulo y The Duke of Honk.

martes, 15 de diciembre de 2009

Old Good Times. Southern Culture on the Skids - "Plastic Seat Sweat" (1997)


Prototipo de banda sustentada como vía de escape a la erudición musical de uno de sus miembros (Mother Superior y Redd Kross también engrosarían esa particular categoría), concretamente Rick Miller: coleccionista die hard, voz y miembro fundador de SCOTS.

Este sería su segundo (y último) álbum para la en aquel entonces muy poderosa Geffen. No deja de resultar extraño que la compañía que tuvo en nómina a Guns n' Roses o Nirvana le echara el ojo a estos tres freaks de Chapel Hill, quienes, dicho sea de paso, no eran unos novatos precisamente (llevan en esto desde los 80's).

El álbum se nutre de múltiples y variados referentes (de The Cramps a la Creedence pasando por Link Wray o AC/DC) pasados, eso sí, por el tamiz genuinamente kitsch y humorístico del que siempre ha hecho gala esta banda. Ellos son así, lo mismo componen odas al "Banana Puddin" que se dejan querer por el Surf ("Dance for Me", "Theme From the Cheaters", "Deja Varoom") que les da por ponerse sabrosones con temas totalmente camps como "Bamboo Road".

Encontramos más highlights en "Earthmover" o "40 Miles to Vegas", (esta última quizá sea mi favorita del redondo, algo así como poner al frente de los AC/DC de los 70's a un cantante de Country FM) el R'n'R cincuentero "Love-a-Rama" (Grande esa Mary Huff) o "Carve That Possum" que podría haber sido grabada perfectamente en los 40's si no fuera por las guitarras eléctricas.
Unos tipos divertidos, sí, pero saber entretejer la cantidad de géneros que ellos manejan (Country, Rockabilly, Hard Rock, Swamp, Surf, Garage...) y salir airoso del trance es cosa seria. Típico disco para escuchar con los cascos puestos para poder sumergirte en condiciones en la marea sónica que contiene.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Old Good Times. Flamin' Groovies - "Teenage Head" (1971)


Rescatar una sola pieza de la discografía de esta genuina banda de culto yankee es ardua tarea, no sólo por la calidad que atesora, sino por su diversidad. Como buenas esponjas musicales que eran, los Groovies se aventuraron por distintos parajes sonoros: Poca relación hay entre el Raunch n’ Roll que practicaran en “Flamingo” y el Pop Rock deudor de los Beatles y The Byrds de “Shake Some Action”, tanto como decir que en el primero sonaban a R’n’R americano de alta gradación y en el segundo daban la impresión de ser una banda de la British Invasion .

Yo personalmente me quedo en medio, en tierra de nadie, y selecciono este “Teenage Head” que a la postre fue su álbum de transición (Roy Loney abandonó la banda tras su grabación) Para la ocasión, Cyril Jordan y los suyos sonaron más que nunca a sus adorados Stones: Desde la inicial “High Flyin’ Baby”, pasando por la acústica “City Lights” hasta la versión que se marcan de “Have You Seen My Baby” todo rezuma Jagger/Richards por los cuatro costados (Cuenta la leyenda que el mismísimo Mick Jagger temía que este disco fuese mejor recibido que su “Sticky Fingers”) Pero aquí hay más, mucho más: El tono vacilón no exento de melancolía de “Yesterday Numbers”; “Teenage Head”, donde suenan como si Alice Cooper fuese un redneck de Texas; Roy Loney cantando como todo un Elvis en “Evil Hearted Ada”; La tristeza infinita de Whiskey Woman… Los Flamin’ Groovies parieron una rodaja de Rock en mayúsculas, bebiendo por igual del Rock de los 50’s, del blues y de los primeros Stones. Imprescindible.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Old Good Times.The Sonics -Here are The Sonics!- (1965)

1965. Mientras los Beatles se cubrían de gloria, unos chicos de Tacoma (Washington) rompían tímpanos a todo aquel que quisiera escucharles...y les dejara terminar. No, no os fiéis de su aspecto de chicos buenos de campus universitario, porque a los Sonics no les interesa lo más mínimo, la paz en el mundo o un submarino amarillo. A estos adoradores de Little Richard y Chuck Berry les hace la vida imposible la estricnina y féminas de largo pelo negro y algo brujas. Es por ello que su música va a ser resultado de la velocidad de sus neumáticos y de la psicosis de sus mentes. Quien diga q en los 60 no existía aún el salvajismo en el r’n’roll es que todavía no ha escuchado a The Sonics.

Grabado en dos pistas y en unas cuantas de horas (se necesitan más?!) “Here are the Sonics!” es su álbum de presentación y el único objetivo que deseaban cumplir, es sonar lo mas desgarrado y sucio posible (el agujerear con un picahielo los altavoces, fue un medio efectivo, si) La banda adopta la voz, y los alaridos, por qué no decirlo, de un Gerry Roslie al teclado totalmente desquiciado y desquiciantes serán las letras que éste realizará para el grupo.Los hermanos Laripa al bajo y a la guitarra asumirán el papel de líderes, que su sonido resulte lo más atronador posible será su única obsesión. Pronto se ven eclipsados por la figura de Roslie,que comparado con un nuevo Little Richard acaparará toda la atención de sus fans. Las baquetas de Bob Bennet,famosas por volver locos hasta a sus propios compañeros, el saxo de Rob Lind…el frenesí se apoderará de una forma casi diabólica de la banda, y hasta tal punto es cierto, que este frenesí les llevará a adelantarse al garage y al punk-rock, y todo eso en unos todavía edulcorados años 60. Tenían mucha prisa estos chicos,si.
Solo hay que pensar que si en el 2008, the Sonics llega a escandalizar oídos, imaginad la que se pudo liar en el noroeste de la conservadora Norteamérica con este disco de 12 temas, de los cuales 8 son versiones. Abre el redondo uno de sus mayores éxitos “The Witch”, Roslie nos berrea desesperado las consecuencias de enamorarse de una chica que no tiene compasión, le sigue “Do you love me?” la versión de Berry Gordy, “Roll over Beethoven” el gran tema de Chuck Berry, o “Good Golly Miss Molly” de Little Richard, dejan claro sus influencias y preferencias, otorgando a su vez su particularismo toque pasado de vueltas sucio y primitivo. “Have love will travel”escrita por Richard Berry es una de mis preferidas y “Psycho” que con el tiempo se ha convertido en el himno de la banda, es donde mejor apreciamos hasta que punto llega la demencia que emana de la voz y de los instrumentos a destiempo de estos sónicos.
“Here are the Sonics!” es la gran broma pesada del año 1965. Después vendrían otros discos de estudio más “serios” y la fórmula que les llevo a esa revolución sónica parece que se desinfla, pero no cae en el olvido para bandas que vendrían después.
Es por ello que particularmente, me quedo con este disco el cual todo hay que decirlo, para que surta el efecto deseado es mejor escucharlo del tirón y sin treguas:
el resultado es idéntico al que sentimos cuando despertamos de un mal sueño.
Dentro de dos días comenzará en Londres su gira de reunión. Cuarenta años después la música de esta banda de culto no ha sufrido el paso del tiempo porque conserva lo primordial, el seguir sonando primitivo, desenfadado y enloquecedoramente discordante.
Quién lo diría, The Sonics con la apariencia de hijo que toda madre desearía tener, habitaban ya a mediados de los 60 en las cavernas del más fiero y salvaje rock’n’roooll!!

lunes, 17 de marzo de 2008

Old Good Times. The Yo Yo's - Uppers And Downers (2000)

Entre las catacumbas de mi colección me he topado con este "Uppers And Downers" y, tras las escuchas fruto del reencuentro y pensármelo un poco he concluido en que esta es la clase de disco que es posible reivindicar a través de estas páginas, y más concretamente de esta sección, porque de acuerdo, esto no es otra cosa que un proyecto perdido en el tiempo de Danny McCormack, el que fuera bajista de los no menos olvidados (al menos entre nuestras fronteras) The Wildhearts, un proyecto que, dicho sea de paso, es muy posible que no pretendiese cambiar nada, sólo cuatro tios más probando suerte en esto del R'n'R en los albores del siglo XXI... Así las cosas, por qué gastar mi tiempo intentando recordar al mundo que es lo que podemos encontrar en este redondo??? Bueno, quitando que ahora mismo estimo en bastante poco mi tiempo, la razón es doble: Es de música de lo que se está hablando, y la que podemos encontrar en este disco es de alto octanaje y bueno, si alguien esperaba que cantara y contara las excelencias de bandas como AC/DC, Aerosmith o los Stones es que directamente se ha equivocado de lugar (Hey, adoro a esas bandas, pero ya hay miles de websites que se encargan de recordarnos lo grandes que son).

Pertenecen The Yo Yo's a esa quinta de bandas que, hará cosa de una década y a duras penas llevaron como buenamente pudieron la bandera del Rock n' Roll, bandas como ellos, Backyard Babies o los mismos The Wildhearts, que, si bien en su día parecía que no inventaban nada (ni falta que hacía!) y que rockeaban a la usanza de sus predecesores, escasean a día de hoy, porque, no es por ponerme viejuno o revisionista, pero que quereís que os diga, hoy por hoy no abundan discos de Punk Rock como el que nos ocupa, o al menos no con un poder de atracción como éste.

Como digno miembro de la banda de Ginger el bueno de McCormack dotó a su banda de un alto componente melódico, con estribillos de esos que se te aferran a tu cerebro y abundantes coros, sin olvidarse del espíritu "Riff After Riff" que pulula por todo el compacto, el resultado podría ser comparable a la faceta más Punk Pop de los corazones salvajes aunque bien salpicado de guitarrazos macarras dignos de Social Distortion.

Y es que esa panda de chulapos de pose 50's de la portada se sacaron de la manga uno de esos discos de HIMNOS que tanto y tan tristemente escasean en los últimos años. Ya desde el primer disparo con "1000 Miles From Me" dan en el blanco: La voz de Tom Spencer, a ratos susurrante a ratos chulesca desgrana los textos de unas canciones rebosantes de buenas vibraciones, secundado por una banda que es poco menos que una maquinaria perfectamente engrasada. Joder, por momentos no sabes si le estás dando una escucha al debut de la banda o a un "greatest hits" de ésta... "Home From Home", "Time Of Your Life", "Champagne And Nakedness", "Sunshine Girl", "Hanging Up", "Keepin' On Keepin' On"... Verdaderas píldoras de Punk-Pop con un par de pelotas (aunque a tenor de lo visto en los últimos tiempos parezcan conceptos contrapuestos) y que merecían mayor suerte en el grisáceo panorama del nuevo milenio. En definitiva, uno de esos discos ideales para toda una "Hard Rockin' Party" pero de los que también te acompañan en el siempre -y afortunadamente- largo camino del RockandRoll.

domingo, 9 de marzo de 2008

Old Good Times.Johnny Cash -American Recordings-

Cuenta una leyenda que Verrochio, maestro de Leonardo Da Vinci en una de sus obras dejó a su joven aprendiz que pintara un ángel, este resultó ser tan bello que Verrochio decidió no pintar jamás. Algo parecido le debió ocurrir a Bono, Trent Reznor o Sting cuando escucharon las versiones que de sus temas hizo Cash y que incluyó en su obra cumbre. Sí, estoy hablando de esa magna colección que tiene por título American Recordings. Ok, ellos no han dejado cantar, (lástima!) pero mi comparación no es tan descabellada si nos remitimos a las palabras que el propio Reznor dijo al escuchar la versión de de su tema “Hurt”: "Esta canción ha dejado de ser mía". No es para menos, a la buena versión original, Johnny Cash le otorga grandeza y sentimiento…la pincelada maestra del genio. Ante la duda de elegir uno de los 5 volúmenes que componen este American Recordings (la indecisión es uno de mis peores defectos) he decidido elegirlos todos, porque como él dijo:"Todos estos discos tienen en común que he hecho esas canciones como algo mío. Esa es su unidad, son MIS canciones". Nunca he sabido hablar de Johnny Cash sin que palabras como genio u obra de arte afloraran en mis palabras.
Como artista que se precie, Cash contó con un mecenas de primera categoría: Rick Rubin, el productor musical que dejará de lado el hip-hop y el trash-metal para dedicarse por entero a él, un gran reto sin lugar a dudas. Cash por aquel entonces era considerado como toda una reliquia del country mas arraigado y carcelario, había sobrevivido nada menos que a los Beatles en las lista de ventas, pero la década de los 80 y los 90 digamos que no le habían tratado demasiado bien, musicalmente hablando. La simbiosis entre ambos es inmediata, Rubin habla poco y escucha mucho, Cash se olvida de su conservadurismo musical y se deja aconsejar, ambos están de acuerdo en algo esencial: no aceptan intromisiones . La fórmula que les llevaría al éxito, seria arriesgada a la vez que sencilla. El mecenas impone una filosofía espartana al hombre de negro, nada de efectos, mezclas o coros extravagantes y para qué temas mediocres, cuando la década de los 90 ha dado tanto! Versiones? Puede, pero es significativo algo que me ocurre a mi y me consta que a muchos, y es que, desde la primera vez que las escuchas, llegas a olvidarte de que han existido otras anteriores. Cash, en el crepúsculo de su vida y para deleite de todos, nos revela ese don que muy pocos artistas poseen.Grabarían más de cien canciones, no hablaré ni de la mitad, y ni siquiera os lo contaré yo. Los American Recordings entraña algo que se eleva por encima de lo técnicamente musical, están ligados a la sabia madurez y a la serenidad que sucede a los excesos de la juventud. Es el testamento de Cash y como tal está escrito a navaja en su voz y en su guitarra.

American Recordings I


Como un Robert Mitchum en “La noche del cazador”, Cash se nos aparece con la contundencia del predicador que quiere difundir su doctrina: el amor y el odio, la biblia y el revólver. “Ni siquiera utilizé una púa, cada nota del álbum la puso mi pulgar” La filosofía espartana de la que hablábamos antes, se pone de manifiesto más que en ningún otro volumen, su voz austera se eleva por encima de todo, sin que por ello resulte demasiado crudo. Es una belleza sencilla y sin alardes la que da el pistoletazo de salida al resurgir del fénix. Abre el redondo “Delia’s gone” o como deshacerse de dama molesta a base de balas, asimismo, destaca la versión del “Thirteen” de Danzing o la de Waits “Down there by the train”, el predicador además está inspirado y nos lo muestra en “Redemption” y “The man who couldn’t cry” Sí, se arrepiente de su pasado pecador pero no olvidemos que es quién mató a un hombre en Reno solo por el placer de verle morir…

American Recordings II: Unchained


El más optimista de todos. Unchained significa un giro con el anterior y ello es fruto de la intoducción de nuevos elementos. Se deja acompañar en la grabación de este nuevo volumen por una banda que no podía ser otra, Tom Petty y sus Heartbreakers infunden un soplo de vitalismo, un aire de modernidad. Las melodías perfectas y las versiones cada vez más acertadas lo consolidan y lo vuelven imparable. En “Sea a heartbreak”, Cash derrocha lo mejor de sí mismo, en la arenosa versión de “Rusty Cage”, lo imaginamos a lomos de un caballo por los desiertos de Arizona, rebelde en “I never picked cotton” , esperando su cita con la muerte en “We’ll meet again”…El cowboy de negro se siente cada vez más seguro en su nueva andadura, eso sí, siempre expectante, siempre profético

American Recordings III: Solitary man


El fantasma de la enfermedad empieza a deteriorar la salud de Cash, el dolor empieza a hacer mella en su cuerpo y su espíritu. Rubin tiene que trasladarse a la casa de Johnny para seguir grabando. Sus fuerzas para seguir se resienten pero no desfallece. Y que mejor respuesta podría dar que “I Wont back down”! La sublime versión del tema de Tom Petty inaugura esta entrega y a lo largo de él, Cash mucho más sombrío pone sobre el tapete los fantasmas que le persiguen, “Solitary man” la versión de Neil Diamond, “I see a darkness”,”I’m leaving now”… A partir de este disco deberemos leer entre líneas, su voz cada vez más desgarrada es la voz de una leyenda que empieza a forjarse. El hombre de negro lanza a un lago la silla de ruedas en la que está postrado, es su último gran duelo.

American Recordings IV : The man comes around


“Creo firmemente que es el mejor disco que hemos hecho, va más allá de los anteriores…” y no se equivocaba, el leit motiv de este American Recordings IV es su espíritu luchando por sobrevivir. La relación de Johnny y Rubin se estrecha, y la labor de este último toca en este disco el cielo de la perfección, una producción magistral que se pone de manifiesto en “Danny Boy” grabada en la catedral episcopal de los Ángeles. Rubin sincroniza con los demonios de Cash, por ello le propone una versión que al principio le desconcierta, pero que se convertirá en su favorita. Estamos hablando de la ya casi inmortal “Hurt”, el tema de Trent Reznor de la que dirá Cash“es la mejor canción sobre drogas que he escuchado nunca”. El resultado es tan grandioso que el intuitivo Rubin decide grabar además un video clip donde, éxitos y fracasos pasan por los ojos de Cash, mientras vierte vino enérgicamente sobre una mesa repleta de manjares y que simbolizan su ya inalcanzable juventud.“The man comes around” merece una atención especial, la letra hace referencia al Apocalipsis, en concreto al libro de las revelaciones y trata de un hombre que viene al mundo a pasar lista y a decidir a quién salvar y a quién echarle la culpa. La inspiración de la que se sirve es significativa, Cash, hombre religioso a la par que supersticioso da mucha importancia al significado de sus sueños.”Un día soñé con un árbol dentro de un huracán, me sonaba a algo bíblico, lo busqué y lo encontré en el libro de Job. Entonces decidí hacer lo que suele hacerse en estos casos me puse a escribir mi propia revelación”“Personal Jesús”la canción de U2 pone el toque gospel, "In my life" de los Beatles, "Satisfied mind" o “Bridge over trouble”… Ningún estilo, ninguna época puede con este árbol en el huracán…

American Recordings V: A Hundred Highways


Johnny Cash fallece el 12 de Septiembre del 2003. A Hundred Highways es ideado antes de su muerte y las partes vocales ya habían sido grabadas, las instrumentales se grabarían en el 2005 y en el 2006 es cuando vería la luz este hijo póstumo. En él se encuentran temas de Bruce Springsteen como"Further up on the road" o "If you could read my mind"de Gordon Lightfoot. Cortes como "Loves been good to me",“Legend in my own time”o la implacable “God gonna cut down” capaz de hacer sentir temor de dios al más agnóstico, hacen de este disco un regalo a todos los que sintieron su muerte . "Like the 309" fue la ultima canción que escribió en vida y describe el viaje de su ataud en un tren que se aleja...Este disco subió a lo más alto en las lista de ventas.

Durante un breve periodo de tiempo, hubo un museo llamado “House of Cash” la autopista 32E que pasa por la calle principal de Hedersonville es conocida como "Johnny Cash Parkway", anuncios de grandes firmas recurren a sus canciones, prestigiosos directores de cine hacen lo propio en sus películas. Pero ¿donde reside el auténtico testamento de Johnny Cash? Simple y llanamente en sus canciones, es ese centenar de canciones que grabó en sus últimos años de vida, y que todavía están esperando ser mostradas al mundo. Ningún artista muere mientras haya un legado que escriba las líneas de su vida...
Aqui finalizo mi particular homenaje que tanto me ha costado dar forma. A la espera del American Recordings VI, para mí el hombre de negro sigue cantando para presidiarios y sigue caminando por la cuerda floja, él no sabía ni quería caminar de otra manera.

jueves, 27 de diciembre de 2007

Old Good Times. Link Wray -"Live at the paradiso" (1979)


Era difícil. Sí, hacia tiempo que quería dedicar mi modesto homenaje a Link Wray, pero con una discografía ingente y a la vez poco accesible la tarea resultaba ardua a la vez que muy atractiva. Tendría que esperar a frecuentar un antro-shop de segunda mano para que mis ojos saltaran (cual robot de ciencia ficción) al ver la portada de un Link Wray enfundado en cuero y en pose canallesca. “Discazo!!” asintió complacido el dependiente del antro-shop al verme como agarraba el vinilo en cuestión como si de parte de mi vida se tratara. Y es que tampoco hacia falta más palabras. Pero dejemos de hablar de mis experiencias cotidianas y centrémonos en este Mr.Guitar, porque desde luego os aseguro que hay material más que suficiente. Si, el “Live at The Paradiso” era buena compra garantizada porque además de contener algunos de sus grandes éxitos, había que añadirle el grato aliciente de escuchar a Link Wray cantar. Pero para aclarar este misterioso encanto a los no-iniciados tendremos que remontarnos al año 51 cuando es alistado en el ejército americano y enviado a luchar a la guerra de Corea. Allí, Wray enferma de tuberculosis y como resultado se le extirpa un pulmón permaneciendo un tiempo sin poder cantar. Aquí se abre una senda, una senda de experimentación y búsqueda de nuevos sonidos con la que seria su nueva arma de fuego: la guitarra. Sin embargo y a pesar de sus limitaciones, Link Wray, supera este defecto y se defiende como vocalista, (y vaya que si se defiende!) prueba de ello es el famoso single de Carl Perkins “Blue Suede Shoes”con la que abre este directo y que nos anuncia que algo grande va a pasar. La instrumental “Ace of Spades” le sigue, y yo no puedo dejar de pensar como alguien que nació en los años treinta pudo estar tan cerca del futuro adelantándose en el espacio y en el tiempo. Pionero a la hora de de usar la distorsión en grabaciones instrumentales de rock, agujereaba deliberadamente los altavoces de su amplificador, convirtiéndose en el inventor del llamado “power chord” e influenciando a gran parte de los movimientos musicales que le sucedieron. Pero sigamos con esta obra maestra destacando “Walk away from love y “I saw her standing there”, donde Wray de nuevo al micrófono, da lo mejor de sí mismo. La distorsión característica de su guitarra llega al apogeo con la chirriante “Run Chicken Run”, y cabe imaginar que la granja de pollos familiar donde construyó un primitivo estudio de grabación, le sirviera de inspiración. Y es que hay que admitir, que aunque cada vez es más conocida su discografía, Link Wray no contó con el éxito popular de sus coetáneos hasta casi el final de sus días. Este reconocimiento hay que debérselo a Quentin Tarantino cuando en el año 94 incluye varios temas en la b.s.o. de su magnifica “Pulp Fiction”. Y aquí me tengo que detener para hablar de “Rumble” el tema que más define no solo al sonido de Link Wray sino también su propia personalidad. Rumble, palabra que designa a la vez, ruido sordo y también enfrentamientos entre bandas callejeras, en esta ultima acepción se inspiraría en mayor grado, cuando en el año 58 a Link Wray sobre el escenario le piden que toquen el tema “the stroll” de The Diamonds. Link no la conoce y comienza una pelea entre el publico, pero no le importa, a él le ha servido como inspiración para un nuevo tema instrumental. Logró tanto captar la atmósfera de estas peleas que llegó incluso a ser censurada por algunas emisoras de radio por “incitar a peleas de bandas” (dios! imagínense si le llega a poner letra!) Hagamos ahora un salto en el tiempo y situémonos en aquel restaurante inspirado en los cincuenta donde Mia Wallace toma un batido y Vicent Vega una coca-cola con vainilla. Ella le dice que es difícil encontrar a alguien que pueda compartir un minuto de silencio sin necesidad de rellenarlo con palabras estúpidas y en ese momento suenan los primeros acordes de “ Rumble”...y es que sin lugar a dudas uno de los mayores dones que se le puede atribuir al maestro Tatantino es saber elegir la música perfecta para el escenario perfecto…
Los que lo conocieron lo calificarían como “un buen tipo pero que podía llegar a ser un chuleta” y esto se transmite al 100% en su música turbulenta, sucia y muy macarra. Si no me creen escuchen los tres trallazos finales de este redondo “Money”, “Shake, Rattle & Roll” y “Be-Bop-a-Lula” donde Wray pone toda la carne en el asador, dando como resultado lo que yo entiendo un ejercicio de rock n’roll en mayúsculas.
Link Wray fallece en el 2005 pero se lleva para sí el adelantarse al punk, al grunge, al garage...Es llamado “padrino del acorde del poder”, “el rey” incluso “padre del heavy metal”. Parece que no hay mucho más que añadir…o si?! Para mi Link Wray es…Rumblee!!!

sábado, 24 de noviembre de 2007

Old Good Times. The Stray Cats -"Stray Cats" (1981)

Olvidemos por un momento los grandes estadios, las giras multitudinarias y los lujosos teatros porque a donde nos dirigimos es a un sórdido callejón cuyo telón de fondo es un decorado teatral de Long Island. No esperen encontrar otra cosa que no sea cubos de basura, vecinas gordas gritando desde ventanas y a tres gatos callejeros llamados Brian Setzer, Lee Rocker y Slim Jim Phantom. Suena "Stray Cats Strun" y nuestros protagonistas, guitarra, contrabajo y batería mueven sus exagerados tupés y toda esta singular atmósfera nos lleva a los años dorados de Eddie Cochran y Gene Vicent. Pero no amigos, estamos a comienzos de la década de los 80 que es cuando la banda que nos ocupa saca a la luz este album homónimo. Un redondo que no da lugar a medias tintas, esto es puro rockabilly pero con una gran dosis de macarreo, y es que estos teenagers de ojos maquillados, saben lo que se hacen creando un estilo personal y atemporal que aún hoy día, sigue influenciando a centenares de bandas y a los que se les llega a considerar padres del psicobilly.
Unos comienzos nada fáciles, de hecho, hartos de tocar en garitos de mala muerte en Long Island, emigraron a Londres creyendo que allí les llegaría su oportunidad de oro.
No se equivocaron, en diciembre del 81 sale a la calle este disco de doce canciones trepidantes que les llevaría de gira por Europa, Japón y de nuevo a sus queridos States.
Aquí podemos encontrar algunos de sus grandes éxitos, como esa triada gloriosa llamada "Runaway Boys, Stray Cats Strun y Rock This Town" que llegó a estar en el top 10 de las listas de venta de E.E.U.U. y Europa. O la delirante "Ubangi Stomp", una de mis preferidas (casi imposible resistir la tentación de gritar a pleno pulmón junto a Lee Rocker).

Sí, estos gatos dejaron sus firmas en las boleras, raptaron novias a punto de casarse y atravesaron la ciudad en sus cadillacs rosas sin que todo ello pudiera llegar a afectar ni un ápice a sus tupés oxigenados. Y es que esta mezcla explosiva de retro-vintage de los 50 con pinceladas al más puro stilo glam no deja indiferente a rockabillys, punks o rockers. El hechizo duró poco, porque en el año 84 Brian Setzer decide abandonar la formación para emprender su carrera en solitario, la banda sigue y ficha a Earl Slick. Setzer obtiene bastante éxito en su nueva andadura pero nunca olvidaría su etapa en los Stray Cats. Es por ello que posteriormente volvería a reunirse con sus antiguos compañeros de instituto para varias actuaciones en directo.

Como diría Setzer "la gente siempre tendrá un buen recuerdo de los Cats". Sin lugar a dudas, las huellas de estos gatos no podían haber calado más hondo.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Old Good Times. The Black Halos - "The Black Halos" (1999)


Final de la década y primera bomba de relojería de la banda más salvaje que haya salido de Canadá, The Black Halos, uno de los grandes estandartes del Punk Rock de los últimos 10 años y todo un bastión del género en lo que llevamos de milenio, a la postre, banda fetiche de los gurúes del underground que ha dado este país (Kike Turmix, Cacheda...) ¿Pero que hacen estos tíos?
Una respuesta tan cierta como generalista sería la de Punk, pero si ahondamos en esta su carta de presentación encontramos reminiscencias a pesos pesados como los Misfits, The Dogs D'Amour -esa voz, esa voz!- y, sobre todo, a otros rockers de pro que eligieron el año de su debut para despedirse: D-Generation.

Los Halos pusieron sobre el tapete "R'n'R Attitude" a raudales y un puñado de canciones que, pese a la producción magistralmente guarra del otrora icono de Seattle Jack Endino, rebosan melodía y frescura, algo de lo que el 99% del Punk actual carece, por desgracia. ¿O acaso abundan a fecha de hoy temas del calibre de "Shooting Stars", "Retro World", "For You" o "Fucked From The Start"? Permitidme dudarlo, estos tios rescataron el legado neoyorquino de los 70's, lo fundieron con guitarrazos de raigambre hard rocker y eligieron como portavoz de todo esto a un tipo como Billy Hopeless, genio y figura, a la par que un heredero del legado de Iggy, Lux Interior y, en definitiva, de todos aquellos frontmans impredecibles que hacen de cada show su pequeño Hell on Earth.

Como pueden ver, mis queridos lectores, estamos hablando de una banda que lo tenía -y lo tiene, que esta historia acaba bien!- todo, grandes canciones, un buen frontman y un sonido capaz de contentar por igual al sector Punk, aunque también al Hard Rocker, y que, por supuesto, mantuvieron más que bien el tipo en los sucesivos "The Violent Years" y "Alive Without Control". Pero para un servidor este primer paso siempre será su Everest: Himno tras himno, melodías de las que se graban a fuego y una frescura inigualable -Aún no habían cultivado esa faceta "oscura", todo un punto a favor del redondo- y que junto con los últimos coletazos de los Ramones, la eclosión de Turbonegro & Co y un cierto renacer del garage constituye uno de los -últimos- hitos de los 90's para todo aquel que sea un Punk Rocker de pro. He dicho.

domingo, 16 de septiembre de 2007

Old Good Times. Danzig (1988)


Uno de los debuts de la década. Un caso -casi sin precedentes- de evolución, saldada con un gran éxito, al menos en lo artístico. El comienzo de una era. Es el momento de dedicarle unas líneas a Danzig, y al disco que hizo que tanto su nombre como su legado brillasen de nuevo con luz propia.
Se acercaba el ocaso de la década cuando nuestro hombre decidió dar carpetazo a su andadura con Samhain, la banda que, por así decirlo, definió las líneas maestras de lo que aún estaba por venir. Como veníamos diciendo, Glenn había abandonado el barco, se disponía a dar paso a una nueva etapa en su andadura.

Una etapa que arrancó con toda una demostración de poder como la que nos ocupa, Evil Elvis supo rodearse de un elenco de músicos de excepción, que tras la grabación del álbum pasaron a ser nombres de -justificado- culto en esto del Rock n' Roll y lo más importante, se destapó con un discazo como éste, titulado -en un acceso doble de megalomanía- como el grupo y como el mismo.

Desde la inicial "Twist of Cain" estamos avisados de que nos encontramos ante algo grande, influencia Sabbathiana a tope -Riffs densos,lirismo demoníaco y hasta las campanas!- Y es que, los poderosos guitarrazos de John Christ harán que la sombra de Iommi planee alargada entre los surcos del álbum, aunque pasada por el turmix del Hard americano de la época. Más highlights encontramos en "She Rides", donde confirmamos algo que veníamos sospechando desde que pusimos a rodar el redondo: Glenn está cantando como nunca, exhibiendo una voz digna de un Jim Morrison o un Elvis infernales, de un poderío y una fuerza inéditas hasta la época (Vaya por delante que adoro su labor en los Misfits, pero esto es otro nivel), "Soul On Fire" - Para el que suscribe la cima del álbum, toda una obra de arte-, y sus elevadas dosis de epicismo, "Am I Demon?", en la -muy- setentera "Evil Thing", mostrándonos a Glenn en un registro que nadie hubiese imaginado algunos años atrás y, como no, en la ya inmortal "Mother", uno de esos trallazos que aunque el legado de este señor te sea totalmente indiferente (hereje!) habrás coreado más de una vez. A pesar de no haber sido citados los temas restantes del redondo son de una calidad y una contundencia de las que tiran de espaldas, y es que este disco, como todos los grandes, tiene algo para cada uno.

Bueno, que más puedo decir, a pesar de los posteriores devaneos metaleros industriales del alma mater y de los constantes bailes en el line-up, siempre tendremos este disco, el redondo que grabó en el panteón de grandes del Rock por siempre a Glenn Danzig, John Christ, Eerie Von y Chuck Biscuits (grandiosa la base rítmica por cierto), y que hace que todo un "Misfit-head" como yo comprenda perfectamente las pocas ganas que atesora de volver a su banda de toda la vida el artífice de este discazo sin par.

viernes, 17 de agosto de 2007

Old Good Times. Tom Petty & The Heartbreakers - Pack Up The Plantation, Live (1985)



Existe una estirpe de rockeros que tienen un brillo especial, una especie de toque mágico que los ilumina y los hace...diferentes. Tom Petty pertenece a esa estirpe, y con él, los Heartbreakers.


El mestizo de la melena dorada y su tribu: un cruce entre OK Corral y la British Invasion, una banda de forajidos armados con guitarras eléctricas y toneladas de Rock and Roll, que sacan lo mejor que llevan dentro cada noche sobre un escenario. Y este Pack Up The Plantation da buena fe de ello.


Corría el año 1985, Petty y los suyos acababan de dar a luz una de sus obras más criticadas hasta la fecha, sí, nos referimos al Shoutern Accents. Parece ser que Mr. cabellos de oro puso toda la carne en el asador para la creación del redondo y la respuesta del público, como ya sabéis, no fue la esperada. Pero él es un tipo con recursos, y ante la adversidad no se conformó con una cerilla, sino que encendió una antorcha entera: la tribu montó en sus caballos metalicos y recorrió el pais de costa a costa para demostrar, una vez más, quienes eran y de qué se trataba todo esto. Ahora bien, en esta gira sucedieron 2 cosas que marcarían una antes y un después en la vida de estos chicos:


una: grabarían este concierto y dos: Bob Dylan los adoptaría como su banda durante una larga temporada y (sorpresa!!) llegaría a rockear con ellos hasta lugares como Sidney o Jerusalén. De la segunda ya hablamos una vez y la primera es lo que hoy nos interesa.


Lo que tenemos aquí es una banda en estado de gracia, unos tipos llenos de fuerza y con un toque mágico en la punta de sus dedos capaces de sacar brillo a la noche más oscura. Y es que Petty sabía lo que se hacía: además de sus inseparables rompecorazones, se hizo acompañar de una sección de viento y de unas atractivas coristas, que contribuyen a los nuevos arreglos de temas como The Waiting o So You Want To Be a R'n'R Star de los Byrds. Y es que además de descargar clásicos del calibre de American Girl o Rebel, estos forajidos de leyenda se atreven con versiones de Sonny & Cher (escucha ese Needles and Pins y no te quedarán ganas de escuchar ninguna otra versión del tema) y del hermoso tema de Jimmy Buffett: Stories We Can Tell, con el que cierran el disco.


En definitiva: un doble album en directo en el que Tom Petty y los suyos ponen patas arriba a los States y demuestran a todo el que se atreva a dudarlo, que clase de tipos son y que montura es la que cabalgan. YOU WALK THE LINE TOM

domingo, 29 de julio de 2007

Old Good Times. Zodiac Mindwarp & The Love Reaction - Tattooed Beat Messiah (1988)


Tras la saturación de bandas escandinavas que se podía apreciar en entradas anteriores me decidí por rescatar el siempre efectivo "Tattooed Beat Messiah", primer -y mejor- trabajo de los siempre infravalorados Zodiac Mindwarp. Lo cierto es que, desde que monté Rock n' Roll Survivors sabía que tarde o temprano acabaría hablando de esta banda de grasientos moteros cósmicos que el diseñador gráfico Londinense Mark Manning -a.k.a Zodiac Mindwarp- se sacó de la manga en el ocaso de la década de los 80's, cuando las bandas Sleazys del otro lado del atlántico se encontraban en dique seco pasando el testigo a insignes nombres ingleses, caso de Tyla y sus Dogs D'amour, The Quireboys o The Almighty.
Y en este contexto surgió la banda que nos ocupa, luciendo su sempiterna imagen de cuero negro, su pinta de tíos sucios y su iconografía Germánica. Forzosamente, una banda tan descaradamente tópica resultaba original como la que más.

Pese a que se suele clasificar la música de Zodiac Mindwarp como poco menos que "Biker Rock" del que se pincha en concentraciones de Hell's Angels, siempre pensé que fueron un ente sónico más elevado y con más registros,ok, hacen el himno motero por antonomasia "Born To Be Wild" pero señores, este "Tattooed Beat Messiah" es una colección de himnos de las que ya no se hacen, desde la inicial "Prime Mover", pasando por "Skull Park Joker", "Untamed Stare", "Driving On Holy Gasoline", "Backseat Education" o la que da título al disco, amén de ese remanso de paz final "Kid's Stuff" , un puñado de temazos de una calidad insultante, con la voz del bueno de Zodiac haciendo de maestro de ceremonias, desgranando unos textos resultantes de la chulería innata y del consumo indiscriminado de ácido, bien respaldado por sus Love Reaction, que tejen riffs escuela AC/DC -aunque muy pero que muy pasados de vueltas y decibelios-, conformando un redondo incendiario a la par que imprescindible, para todos aquellos que amen -amemos- el R'n'R más chulesco y eléctrico vía Motorhead, Alice Cooper o los citados hermanos Young.

El éxito del disco en su momento y de la banda en un futuro fue -para variar- escaso, quedando este pedazo de dinamita como poco menos que una de las tantas delicias de Serie B que nos legó la década de los 80's. Sí, nuestro motero psicodélico favorito llegó a colaborar con su maestro y mentor Alice Cooper en la canción "Feed My Frankestein", para luego lanzar al mercado la continuación discográfica del álbum que nos ocupa, el algo inferior "Hoodlum Thunder" tras lo cual definitivamente se lanzó a los mares de la infamia publicando a lo largo de los 90's un puñado de redondos a los que la calificación de "olvidables" se les queda pequeña, aunque dio visos de recuperar sus maneras de siempre en el también recomendable "I Am Rock", aunque sus fans poco pudimos celebrar ya que, un par de años depués nuestro hombre volvió a tropezar.

En definitiva, y a pesar de que el presente de Mark y los suyos no sea de lo más interesante, siempre podremos disfrutar de este "Tattooed Beat Messiah", uno de esos artefactos que, en un mundo utópico hubiese arrasado, mientras un servidor, a lomos de su Harley Davidson, corearía sus himnos a voz en grito por las calles de Sunset Boulevard -Ya dije que se trataba de un mundo utópico!!!!-

viernes, 29 de junio de 2007

Old Good Times. Backyard Babies - "Total 13" (1998)

Y pasó lo que se veía venir. Servidor, tras comentar, harás unos días, el split definitivo, "Respect The Rock: America" se puso tierno y se sumergió -una vez más- en los electrizantes océanos de la "Scandinavian Invasion", rescatando un buen puñado de discazos entre ellos este, "Total 13", la obra maestra definitiva de los Suecos con más actitud sobre la faz de la tierra: Backyard Babies, quienes, hace casi una década se sacaron de la manga este ejercicio de Rock n' Roll macarra y furioso a más no poder.
No fue este ni mucho menos el primer paso del grupo en el siempre arduo negocio de la música, los inicios de BB se encuentras en pleno año 1989, cuando el Glam Angelino daba sus últimos coletazos y los de Dregen practicaban un Sleazy Rock a imagen y semejanza del que se hacía al otro lado del Atlántico (impagable el primerizo clip de "Bad To The Bone" digno de Bon Jovi, con la banda luciendo melenas y acústicas en ristre). Afortunadamente, el paso del tiempo hizo que se alejasen de aquella senda, cultivando un estilo de Hard Rock con actitud Punk, con una actitud a medio camino entre Ramones y Hanoi Rocks, pero sonando como sus adorados Social Distortion.

Y es que el redondo díficilmente podía tener un título más apropiado que este, porque lo que vamos a encontrar tras esta portada de regusto fifties son 13 trallazos de puro ROCK, con guitarras gloriosas, estribillos de leyenda y cuatro tíos perfectamente compenetrados y con un único fin: Convertirse en la banda de tu vida, y francamente, con un disco como éste tienen papeletas para serlo! Parecía que querían tomar por asalto el mundo del r'n'r y me temo que lo consiguieron, y si no crees que lo hiciesen ponte "Made Me A Madman", "U.F.O Romeo", "Let's Go To Hell", "Look At You" (vaya temazo), "Bombed (Out Of My Mind)".... O cualquiera de los temas que componen el álbum, porque, más allá de los gustos personales, todos y cada uno de ellos cumplen sobradamente su función de patear culos y poner en lo más alto los clichés rockandroleros que tanto adoramos.

Contra todo pronóstico el Total abrió de par en par las puertas de la gloria a los Backyard Babies de una vez por todas, siendo en lo sucesivo teloneros de leyendas como Social Distortion y AC/DC, además de convertirse en auténticos pesos pesados en las frías tierras del Norte de Europa. Desgraciadamente, no puede decirse que los movimientos posteriores de la banda fuesen tan acertados y es que, desde la edición del presente disco hasta nuestros días la parejita Dregen & Borg apenas han facturado un puñado de temas reseñables, quedando ya muy lejos aquellos días en los que el rockerío mundial veía en los Suecos a los nuevos Guns n' Roses -A día de hoy parece una afirmación exagerada, supongo que en el deprimido 1998 sería distinto- y consideraban que estos eran la última esperanza del Rock n' Roll, tiempos a los que podemos retroceder gracias a este grandioso Total 13, testimonio imperecedero de que hubo una época en la que una banda del Norte de Europa llamada Backyard Babies quiso coger al mundo por las pelotas .... y lo consiguió.

lunes, 25 de junio de 2007

Old Good Times - The Hellacopters & Gluecifer - "Respect The Rock America" (1999)

Ok, quizás el Respect The Rock no sea ni la cima cretiva ni la punta de la lanza de la escena rockandrolera escandinava, pero si una buena muestra de la grandeza que atesoró en su día aquel movimiento.
Corría el año 1999 cuando dos de las bandas más reconocidas del género -No olvidemos que por aquel entonces Turbonegro estaban fuera del negocio- decidieron hacer un split o disco conjunto con la finalidad de conquistar el siempre díficil -y necesario- mercado yankee.
A pesar de tratarse de dos bandas afines - que no clónicas- y de compartir objetivos comunes cada una optó por una estrategia distinta.
Los 'Copters jugaron sobre seguro y ofrecieron cuatro versiones de Rock n' Roll americano pasadas por su tamiz de High Energy. Recordemos que el 1999 fue un año de cambios para los de Nick Royale, que pasaron de ser una horda de fans desquiciados de Motorhead y The Stooges a unos baluartes del Rock más limpio y elegante, salpicado de influencias Stonianas y con ramalazos Soul, y este Respect The Rock es un buen anticipo de estos cambios aún por venir. En las versiones que llevan a cabo ,The Hellacopters hacen un somero recorrido de la música americana que pasaría a formar parte de su background en breve. Así, nos encontramos High Energy del que se facturaba en Detroit allá por los 60's en un más que conseguido "American Ruse" de MC5 -banda clave en el devenir de los Suecos-, Southern Rock del de siempre en "Working For MCA" de los sureños por excelencia, Lynyrd Skynyrd, sonido "Motown" rockerizado en "A Man and a Half" de Wilson Pickett o rock americano puramente de carretera en "Her Strut" del veterano Bob Seger, además, nos obsequian con un tema de factura propia, un "Doggone your Bad-Luck Soul" que, en honor a la verdad, es lo más flojo de toda su colaboración en el split.
Si los 'Copters se centraron en las versiones no podemos decir lo mismo de sus colegas de Gluecifer y es que los Noruegos, que por aquel entonces atravesaban un momento de lo más dulce, tiran de su artillería pesada marca de la casa, ofreciéndonos cinco cortes donde se puede apreciar un leve alejamiento del R'n'R sucio que practicaban en el "Ridin' The Tiger", aunque manteniendo la rabia contenida y los cojones que siempre caracterizaron a los de Biff Malibu, quién por cierto canta aquí como nunca. Sus secuaces tampoco se quedan atrás y lo demuestran de sobras en trallazos como "Gary O'Kane", "Going Down" o "My Card Says Typhoon Killer".
En definitiva, y como ya dije hará unas líneas, un testimonio de un gran momento para el Rock n' Roll como lo fue aquel, del que, tristemente, poco queda a estas alturas, y es que nuesta querida escena escandinava se hundió en poco menos de una década; Gluecifer se separarían tras una gira de despedida, Backyard Babies nos ofrecen discos que no pasan del "aceptable", aunque conservan su status de banda de directo -Si bien algunos afirman que ni eso-, y Turbonegro, a no ser que rectifiquen en un futuro, se han hundido en la mierda. Sólo quedan un par de bandas dispuestas a recordarnos (y con resultados sobresalientes) que hubo un día no tan lejano en que la capital del Rock no se encontraba en Los Angeles ni en Inglaterra, sino en el norte de Europa, si, me refiero a The Hellacopters y a Diamond Dogs, un par de supervivientes que mantienen encendida la llama del Rock n' Roll tal y como lo entendemos.

miércoles, 13 de junio de 2007

Dead Boys - "Young, Loud and Snotty" (1977)


Young, Loud and Snotty. El primer paso discográfico de los ya inmortales Dead Boys y una de las últimas exhibiciones de poder del genuino Punk Rock americano, antes de que éste se convirtiese en una gran maniobra comercial asentada en tierras Británicas.
Formados un par de años antes en Cleveland, los chicos muertos capitaneados por Stiv Bators tomaron la más que sabia decisión de mudarse a NYC, la ciudad punk del momento, donde los Ramones reinaban por todo lo alto y nombres como Blondie o The Dictators, aunque en menor medida que los de Queens, brillaban con luz propia.
Y fue en ese panorama, tras incontables noches en el CBGB -ya fuese tocando o entregándose a sus vicios- y exprimir el frenético ritmo de vida que sólo puede ofrecer la ciudad por excelencia donde se fraguaron las canciones que terminaron por dar forma a este su debut. Un debut, que, si tanto por razones geográficas como de actitud se puede -y se debe- tildar de Punk, tiene una serie de elementos que, por así decirlo, los distanciaban en cierto modo de otros compañeros del género. Pincha las iniciales "Sonic Reducer", "All This And More", "What Love Is?" y "Not Anymore" y, además de llegar a la inequívoca conclusión de que son cuatro cortes inmortales, podrás apreciar una dosis extra de crudeza, sobre todo en las fieras guitarras de Cheetah Chrome y en la voz de un Stiv Bators que escupe textos oscuros, tan llenos de rabia como de chulería, de un desencanto y un dramatismo atípicos en la generación del "Faster and Louder". Más highlights podemos encontrar en el Rockandrollerísimo "Caught with the meat in your mouth", que suena como un gran éxito de la década de los 50's pasadísimo de revoluciones -impagable la estampa que nos ofrecían al hacerla en directo, con una tipa haciéndole una felación a un Bators fuera de sí-, en la macarra "Ain't Nothin' To Do" o en ese tramo final del disco tan rematadamente oscuro, formado por "I Need Lunch", "High Tension Wire" y "Down In Flames" -especial mención a esta última, que pone un broche de lo más desquiciante al redondo-
En definitiva todo un clásico del punk -y del rock- que puede competir perfectamente con cualquiera que se os esté viniendo a la cabeza. Pero la suerte no estaba hecha para ellos,y, si a día de hoy apenas se conoce su legado discográfico, en su día, hará ya tres décadas, tampoco gozaron de una fama boyante, lo que desembocó en una rápida desaparición producida un par de años más tarde, dejándonos por el camino un segundo intento titulado "We have come for your children" de lo más recomendable también. Era el final de una historia y el comienzo de otras tantas, Stiv fundó a los más oscuros Lords Of The New Church para luego iniciar una carrera en solitario -durante la cual nació el grandioso "Disconnected"- y finalmente encontrar la muerte -en extrañísimas circunstancias-. Sucedió en París, corría el año 1990. El final de una historia.

martes, 15 de mayo de 2007

Old Good Times. The Misfits - "Project 1950" (2001)



No! No os asusteís ante ésta portada exenta de todo buen gusto, más propia de una banda novel que de todas unas leyendas del Punk Rock como lo son The Misfits, pues nos encontramos ante una obra plenamente disfrutable y rebosante de frescura, donde el bueno de Jerry Only , con la ayuda de nada menos que Marky Ramone (Ramones) y Dez Cadena (Black Flag) puso su atronador bajo y su voz de Elvis demoníaco al servicio de un puñado de canciones pertenecientes a la primigenea y sagrada década del Rock n' Roll: los 50's.

Y es que las relecturas que esta All Star band del Punk hacen de temas como "This Magic Moment" de los Drifters, "Dream Lover" (Bobby Darin) o el "Diana" del crooner Paul Anka, son matadoras, y sólo estamos hablando de la tríada que abre el redondo! Esta fiesta de Old School R'n'R no puede decaer, Only & Co. lo saben mejor que nadie y empiezan a tirar de artillería pesada y ahí tenemos el "Donna" del amo de las seis cuerdas del valle de San Fernando, Ritchie Valens, metamorfoseado de balada en trallazo Punk Rocker a rebosar de melodía, "Great Balls Of Fire", de Jerry Lee pateando culos, un recuerdo para ese tenor de Tupelo que fue Elvis con "His Latest Flame" que aún pasada de distorsión conserva la esencia de amor lejano y resentido de la original, y, tras este desfile de estrellones encontramos "Monster Mash", de Bobby Pickett & The Crypt Kickers, la que quizás sea la canción ideal para un álbum con estos mimbres, una de las cimas del Project 50 junto con los tres trallazos iniciales, "Only Make Believe" de otro tenor de las tierras sureñas, Mr. Roy Orbison, "Runaway" del malditísimo Del Shannon y, como broche, un "You Belong to me" obra y gracia de los Duprees , con esa deliciosa temática de pirámides, jungla y exotismo desde el prisma totalmente kitsch de la época.

Que quereís que os diga, en mi loco mundo rockero existen pocas cosas tan jodidamente cool como escuchar a alguien como Jerry Only cantando azucaradas letras de amor a la antigua usanza, aparcando (por una vez) la temática de sexo oscuro, muerte, monstruos y serie B reinante en los Misfits, y sí, se que queda muy bien decir que los de Lodi sin Danzig son una burda broma, que Only se está cargando el legado de la banda y blablablá, seamos francos, de haberse quedado Evil Elvis en el seno del grupo no estaríamos hablando de un "Famous Monsters" o de un "American Psycho", a buen seguro estaríamos lamentándonos de la caída de todo unos clásicos del punk americano de finales de los 70's en las redes del Metal más oscuro y sucedáneos... y sobre todo, esta fantástica fiesta de regusto vintage que es el Project 50' jamás habría tenido lugar, con Grandes bolas de fuego iluminando a los hombres lobo, las bellas mujeres, las pirámides de Egipto y los corazones rotos que (entre otros) vagan por los textos de este álbum.

lunes, 16 de abril de 2007

Old Good Times. Sex Museum - "Fly By Night" (2003)


¿Son la banda de los hermanos Pardo lo mejor que ha dado este país en materia de Rock n' Roll? La escucha de este "Fly By Night" responde a esa pregunta con un más que rotundo sí, y es que, señoras y señores estamos hablando de unas auténticas leyendas del género (tanto dentro como fuera de nuestras fronteras), de unos tipos que, en el Madrid rockero de hace más de veinte años se atrevieron a fusionar la energía y la suciedad garajera con las guitarras ardientes y la furia vocal del Hard Rock 70's , además de dejarse querer por géneros como la Psicodelia o incluso el Stoner en su ya dilatada trayectoria.
Una extensa trayectoria a la que quisieron tributar en este poderosísimo documento de directo registrado en la Sala Caracol el 10 de Octubre del 2003.
Lo que en el vamos a encontrar es una banda en pleno estado de forma, con un Miguel Pardo, que, amén de ser el mejor vocalista de este país de largo, está jodidamente pletórico; arropando al carismático frontman encontramos a su hermano, Fernando sacando de su guitarra Riffs de genuino High Class Energy R'n'R, una base rítmica con una contundencia digna de cualquier superbanda Hard de la década dorada del género y, como no podía ser de otra manera, el indiscutible "arma secreta" de Sex Museum, el Hammond de Marta Ruiz, responsable en (gran) parte del sonido del que hacen gala la banda Madrileña.
Y es que, un Show que empieza como lo hace éste, con un "Minnesota Strip" tomado prestado a sus colegas del Bronx, The Dictators, jamás puede salir mal. Tras esta inicial salva de artillería se suceden indistintamente tanto los clásicos de toda la vida de la banda como sus canciones de más reciente factura, pertenecientes a aquellos "Sonic" y "Speedking". Así en este "Fly By Night" podemos encontrar revisiones en directo de temas como "Two Sisters", la vacilona "Collectors", con ese flamígero riff inicial, "Let's Go Out", "Last, Last", la casi Sabbathina "Landlords" o un "Flyin' High" donde el desenfreno guitarrero secundado por el Hammond se apoderan de la segunda mitad de la canción. Como colofón una tríada de versiones ejecutadas con una calidad y un saber hacer que bien harían palidecer a sus creadores (y maestros), en primer lugar los Pardo se atreven ni más ni menos que con "Whole Lotta Rosie", obra y gracia de otros insignes hermanos, los Young, aunque, en honor a la verdad, Sex Museum han tocado este trallazo tantas veces que casi podría decirse que no se trata de una versión!. Siguiendo con esta dinámica de homenajear a sus máximas influencias la fiesta sigue con el "Speedkings" Purpeliano, que les sale bordado, con Marta haciendo las veces de todo un Jon Lord para la ocasión. Y es "I'm Free" de los Who la que pone punto y final a tan apoteósica noche, y de qué manera. En una ocasión M.Pardo declaró que Daltrey es su vocalista favorito, pues bien, no exagero ni un sólo ápice al decir que, tras semejante revisión del tema, el líder de Sex Museum puede mirar cara a cara a su heróe , porque si las anteriores versiones eran inmensas esta es sencillamente apoteósica, un auténtico climax rockandrolero, donde toda la banda da lo mejor de sí.
Una auténtica obra maestra en vivo y en directo a manos de unos auténticos profesionales del Rock n' Roll, acreedores de una veteranía y un saber estar sobre las tablas que aún no han sido igualadas en este país.